miércoles, 17 de marzo de 2021

FACHADA ARTÍSTICA DEL EXHOTEL SOLDINI


Hace varios años, en una muestra de fotografías antiguas sobre Diamante, observando una imagen del exhotel Soldini y su peculiar frente, compartimos el momento con el Ing. Luis Gaitán y fue el tema de conversación que significaban las alegorías representadas en él.
Me comentó que por versión de don Antonio Cubasso, que tenía una zapatería enfrente, a las 11 de la mañana se cruzaba todos los días a tomar un vermouth junto a Soldini y de allí nació esta explicación.
El 1914 llegó a la ciudad un anarquista, albañil y con inclinación a la bebida; le propuso al dueño que por hospedaje, comida y algunas monedas le construía un hermoso frente artístico. Le fue aceptado y así transcurrieron el 14, pero también el 15 y el 16. Cansado Soldini de lo lerdo del trabajo y del tiempo transcurrido, lo terminó despidiendo por lo oneroso que le estaba costando la obra. Debido a ello, la parte inferior del frente quedó inconclusa.
Cómo se describe?: inicialmente el albañil se representó a sí mismo con la "forza" en el discóbolo, en otro el "bon vino" donde está a punto de disfrutar una bota con esa bebida; luego se advierten cuatro columnas -que no son del orden griego- y que están rematadas en cuatro águilas, esas águilas lo toman al autor, lo elevan y hay cuatro leones que cortan las cadenas, lo liberan y lo llevan a las musas del amor que están en la parte superior del edificio. Y allí terminó la obra.



Interesante este relato, proveniente de anécdotas de quienes vivieron el momento, es una pena no saber como hubiera rematado su trabajo.
Ismael Adur, Miguel Angel Benitez y 81 personas más
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martes, 2 de marzo de 2021

EL CENTENARIO QUE NO SE FESTEJÓ

Un trabajo de Ricardo César Brumatti

 Este 27 de febrero se festejó otro aniversario de la fundación de Diamante, tema por el que desde hace varios años vengo publicando artículos que muestran como fue ese momento, donde estuvo emplazado  el primer caserío del pueblo, detalles del tratamiento de la Ley de fundación, etc.
En esta oportunidad y como para agregar otro tema relacionado y creo no muy divulgado, es lo que pasó en 1936 al pretenderse festejarse el centenario de tan importante fecha para la ciudad.
Para ver en el marco que se vivía desde un tiempo antes, un tema que marcó la época fue la gran crisis del ’30, que repercutió en nuestro medio y que duró bastante.
Al tratarse el presupuesto municipal en julio de 1932, la comisión encargada de redactarlo fundamentó “que visto la afligente situación mundial los sueldos han sido rebajados para evitar así mayores cesantías dentro del personal y evitar con ello la desocupación que con carácter marcadamente visible trastorna el ritmo habitual de las actividades de la población. Sólo el sueldo del Presidente de la Comisión Municipal no ha sido tocado, respetando preceptos constitucionales que se han respetado".
Desde el punto de vista cultural, un dato a tener en cuenta para la época, es que no había una gran conciencia sobre el estudio de la historia local, debido a varios factores, que comenzaron a intentar ser revertidos. Quien trabajó inicialmente  en esa dirección, fue la Liga Patriótica de Damas de Diamante, viendo que se acercaba el centenario, allá por 1931 ya trataban en sus reuniones sobre las gestiones acerca de la fundación de Diamante, y en esa tarea dejaban expresadas en sus actas, la localización y copias de las leyes con motivo esa fundación, que durante tiempo no aparecían y hasta se pensaba que se habían perdido, confirmando al estudiarlas que San Francisco Javier era el santo fundador y el patrono elegido de nuestra ciudad, como lo afirmaba la tradición, pues constaba en los decretos promulgados por las autoridades de aquella época. Además quedó plasmado en un acta, que una imagen de éste, gracias a los trabajos realizados por la presidente Nicandra Melo, estaba en poder de la Liga Patriótica en las condiciones que fuera entregado por los padres del Verbo Divino, quienes a su vez lo recibieron de una señora estando ésta en artículo demente
El 1° de enero de 1934, nombrado por el gobernador doctor Luis Etchevehere, asumió la intendencia el profesor Mateo Jofré con la secretaría a cargo de Enrique B. Olivero.
En esta gestión, avizorando que se acercaba el Centenario de la fundación, entre otras medidas se decidió en  septiembre de ese año desde el Concejo, autorizar al D. E. a invertir hasta la suma de $ 3.000.- para la grabación y colocación de una placa recordatoria en el Palacio Municipal  sobre el frente de calle Rivadavia (actual Eva Perón) y la publicación de 100 ejemplares de un libro sobre el Centenario de Diamante. Se agregaba en un segundo artículo, que se fijaba la suma de $ 5.000.- como la contribución de la Municipalidad a los festejos aludidos.
En julio de 1935 asumió la presidencia Municipal don Domingo Dasso, expresando al inaugurar el período de Sesiones Ordinarias del H.C.D. una frase que complicaba muchas de los proyectos que se pensaban: “Antes de entrar en materia, debo dejar constancia de que en el curso de la exposición, he de hacer mención casi exclusivamente a la obra realizada durante los seis últimos meses del año 1935, no porque esté en mi  ánimo el deseo de silenciar la obra de los que me precedieron en el gobierno de la Municipalidad, sino porque la falta de organización adecuada de las distintas oficinas, hace poco menos que imposible la obtención de datos fidedignos, únicos a mi criterio, dignos de emplearse en la confección de una memoria”.
Desde otros ámbitos se preparaban para sumarse a la festividad: en noviembre de 1935 la Liga Patriótica Argentina de Damas a través de Nicandra Melo exponía detalles a tener en cuenta para la fecha que se aproximaba para celebrarse el centenario de la fundación de Diamante, debe hacerse conocer los nombres de aquellos que se destacaron, y proponía cambiarle el nombre de calles con nombre de provincias por la de:
1º. Don Pascual Echagüe, quien pidió a la Legislatura que en el lugar denominado Punta Gorda se fundara un pueblo al que debía llamarse Diamante para que un día brille también en la historia de los pueblos.
2º. Mayor Luis Hernández, que promovió la delineación de calles y construcción de casas.
3º. Don Pedro Albornoz, que equipó 50 hombres con 100 caballos de tiro, sus ropas y alforjas para la cruzada a Caseros.
4º. Coronel Bernardino Ramírez, declarado benemérito por el Gobierno Nacional, fue el primer comandante de esta ciudad y quien gestionó la ampliación departamental como se encuentra en la actualidad.
5º. Soldados de Caseros.
Además le enviaron con el membrete de Comisión Pro - Primer Centenario de la Fundación de la ciudad de Diamante, una carta a las distintas instituciones locales, firmada por Isabel Jeannesson y Nicandra Melo, algunos eran Ernestina Enrique por la Sociedad de Beneficencia dando mandato a José F. Ostriz, Darío Sampietro por la Sociedad Italiana de SSMM nombrando a Fernando Gastaldi, el presidente de la Federación Diamantina de Foot-Ball Rubén Solari, Benjamín Alonso por la Sociedad Española de SSMM, Por la Acción Católica el presidente Humberto De Monte, Paz Carrera por el Círculo Diamantino (contesta 3 de junio), Juan B. Pujato renuncia a la comisión el 15 de agosto por ausentarse de la localidad.
No estaba ausente una institución presente en la vida comunitaria, como lo era el Regimiento 3 de Artillería, cuando también en ese momento, el entonces Jefe del Regimiento A/3, Tcnl. Alberto Guglielmone, le hizo saber a Dasso, que de acuerdo a lo manifestado por el Inspector General del Ejército Gral. Br. Camilo Idoate, cumpliendo una promesa realizada en ocasión de su visita a Diamante un tiempo antes, había comunicado la donación de un mástil de bandera por parte del Regimiento local para ser ubicado en plaza "9 de Julio", como contribución al Centenario que se aproximaba y en el deseo “que esta ciudad, cuna de destacados varones entrerrianos y escenario de acontecimientos de gran trascendencia histórica, tuviera al igual que otras localidades argentinas, su monumento a la Bandera”.
Aparece un factor que incidiría en nuestra Ciudad, como un elemento de notable progreso para la época: la pavimentación de sus calles. La Municipalidad agobiada por las necesidades de fondos para cubrir los compromisos con la empresa y su obra, no tuvo posibilidades de afrontar otros gastos. Todo era para cumplir con ella y llevarla adelante.
Lamentablemente surgieron una serie de inconvenientes de todo tipo. El tan esperado Centenario no se celebró en tiempo y en forma, motivando críticas y discordias en distintos sectores de la población, incluso en mayo se dejó si efecto una Ordenanza que databa de dos años antes, que autorizaba al D. E. a invertir hasta la suma de $ 3.000 para la grabación y colocación de una placa recordatoria en el Palacio Municipal, sobre el frente de la ex calle Rivadavia (actual Eva Perón) y la publicación de 100 ejemplares de un libro sobre el Centenario (El de Leodo Yasú, que finalmente lo imprimió por su cuenta en Santa Fe, no dejando de incluir un párrafo crítico referido al tema en sus Palabras del Autor). Ese párrafo expresaba: “Cuando me propuse escribir estos apuntes, lo hice bajo el impulso de que se aproximaba el Centenario de la fundación de Diamante, y que, en esa forma, podría aportar mi modesto homenaje a los festejos que sin duda se llevarían a cabo ante tan magno acontecimiento.
Pero como la fecha ha pasado y ha transcurrido ya un tiempo prudente como para poder pensar que este hecho histórico, que en otro momento importó, no solo la erección oficial de un pueblo más dentro del territorio entrerriano, sino también un cambio político y administrativo de trascendencia para la Provincia, no ha tenido la virtud de sacudir la modorra de los hombres en quienes pesaba la responsabilidad de gobernar con patriotismo, he resuelto de una vez entregar a la publicidad este ensayo, a fin de no quedar comprendido en el marco general de pasividad e indiferencia”
También el mástil de la plaza “9 de Julio” se demoró en su construcción a causa de estos hechos, Idoate continuaba en la idea de inaugurarlo al mástil pese a todo en una fecha propicia. En agosto informó desde Buenos Aires que donaba además una bandera de 6x4 m. para ser izada cuando llegara ese momento (finalmente fue el 25 de mayo de 1937, al conmemorarse el 127º Aniversario de la Revolución de Mayo)
El 27 de mayo de 1936 por Ordenanza, se dejó sin efecto la de fecha 8 de setiembre de 1934, por la que se autoriza al D. E. a invertir hasta la suma de $ 3.000.- para la grabación y colocación de una placa recordatoria en el Palacio Municipal sobre el frente de calle Rivadavia y la publicación de 100 ejemplares de un libro sobre el Centenario de Diamante. En el Artículo 2º se fija la suma de $ 5.000.- la contribución de esta Municipalidad a los festejos del Centenario de la fundación de la Ciudad.


En agosto, el trisemanario Crónica, en su número 271 publicó con el título: “¿Cuándo se conmemora nuestro 1º Centenario?
Una opinión muy autorizada en la época, fue del Cura Párroco P. Pablo Strattman a Crónica: “Fiesta postergada, fiesta fracasada”, así le dijo en medio de una conversación al director Zaragoza, por entender que acontecimientos tan significativos de la historia, no deben ser objetos de sucesivas postergaciones y que no obstante los inconvenientes con los cuales siempre es dado tropezar en estos casos, él cree que algo debe hacerse dentro de los medios propios con que se cuenten a fin de no dejar transcurrir el año de nuestro centenario sin conmemorarlo, en lo posible hacerlo coincidir con el pasaje de Urquiza por Punta Gorda, y no que piensan en el 25 de Mayo por venir el año que viene.
Fin de la historia: no hubo festejos por el Centenario de la Fundación de Diamante

martes, 17 de septiembre de 2019

Junta De Estudios Históricos Iglesia ER - Parroquia San Cipriano y Javier

Junta De Estudios Históricos Iglesia ER

Parroquia San Cipriano y Javier



Anualmente la ciudad de Diamante se engalana en setiembre por dos celebraciones, el 16 con su fiesta patronal en memoria de San Cipriano, que desde 1850 ha acompañado a sus fieles y el 24 por el Día de la Virgen de la Merced, bajo cuya advocación fue construido el nuevo templo a partir de 1899.
Pero tienen también otro Patrono: San Francisco Javier, y que por una omisión histórica no había sido tenido en cuenta durante años.
Remontándonos a los primeros pobladores que ocuparon estas tierras, distintos estudiosos del tema indican, que a mediados de 1740 se produjo una corriente colonizadora desde el Oeste, llegando a los lugares nombrados, llevando a la necesidad de organizar incluso una compañía de milicias con asiento en la zona de la Ensenada, integrada por los mismos habitantes, cumpliendo un servicio policial, por eso no es extraño que en el censo de 1745 que realizó en Entre Ríos el religioso Fray Roque del Pino, perteneciente a la Orden de San Francisco y con asiento en el Convento de Santa Fe, se registraran grados militares. El referido trabajo contiene un relevamiento que comprendió a casas, dependencias agrícolas, familias, etc. e incluyó el funcionamiento de un "principio de escuela" en proximidad del citado arroyo dirigido por Agustín de la Tijera.
Desde 1730, toda la región del actual departamento Diamante dependía de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Paraná. En 1805, los habitantes del Pago de la Ensenada, encabezados por Matías Zapata se dirigieron al Cura Vicario de Paraná, para solicitarle se les concediera certificación sobre la necesidad de erigir un oratorio público en las Riberas del Paso del Rey, donde el numeroso vecindario pudiera recibir los socorros espirituales de misa y de confesión. Este a su vez lo elevó a Buenos Aires.
El pedido fue diligenciado favorablemente, firmando el 10 de febrero de 1806 el obispo Fray Benito Lué y Riega la correspondiente autorización. Dos años más tarde este mismo prelado fijó los límites de las parroquias, quedando la de La Bajada entre los ríos Paraná, Gualeguay y el arroyo Nogoyá.
Se necesitaría que se llegara a fines de 1812 con la instalación de las tres baterías, para que se produjera los primeros acercamientos de vecinos, para recién en 1832, con la llegada de los guaraníes trasladados desde Mandisoví y la suma de familias locales, le dieran al lugar la identidad de localidad sobre la cual cuatro años más tarde se fundaría Diamante.
Para entender este proceso debemos retrotraernos al momento de la fundación de Diamante en 1836, cuando se redactó la Ley que declaraba al nuevo pueblo bajo la protección de este último Santo.
Esta fundación, en realidad se trató de un acto jurídico sobre una localidad que ya existía de hecho desde tiempo atrás, no acompañándose con otras medidas que la organizara.
La vida religiosa de sus habitantes, reforzada por la fe de esos Guaraníes llegados en 1832 y que formaron en gran parte su base poblacional, tuvo su centro de reunión en una capilla de paredes de adobe y techo pajizo, donde –según afirma la tradición y estudios posteriormente realizados- se veneraba a la estatuilla del Santo que aún se conserva como reliquia. Allí se recibía visitas pastorales desde Paraná, que permitía entre otras cosas, administrar bautismos y casamientos.
Así es que en nuestro archivo hay testimonios de la época, donde al margen de las anotaciones de los sacramentos brindados, se colocaba el membrete “Capilla Interina de los Indios Diamante”. Al no existir ningún archivo en el lugar, no quedó libro ni oficio que documentara acciones de gobierno del Comisionado ni testimonios de estas actividades religiosas.
En 1841 se envió desde el gobierno provincial una consulta sobre si tenían datos en el lugar sobre la existencia de una Ley de fundación, pues no se encontraban archivados antecedentes, y si así era, cual era la fecha de su sanción. La respuesta desde Diamante fue que se creía que sí y que mencionaban algunos viejos habitantes, podía ser datada en octubre o noviembre de 1836.
Lo cierto es que Urquiza como gobernador organizó sus primeras instituciones a partir del 4 de Julio de 1848, mandándose a construir un templo al poco tiempo, decidiéndose designar a San Cipriano como su Patrono.
A partir de allí y en distintas etapas, los fieles diamantinos gestionaron que se recuperara la figura del santo al sitial que le correspondía, lo que finalmente se logró el 1º de diciembre de 1996 cuando se realizó la proclamación eclesial de San Francisco Javier como 2º Patrono de Diamante.
El primer templo documentado que tuvimos en Diamante, producto del plan de obras públicas del gobierno del general Urquiza, que determinó que se lo construyera a partir de 1848 y se lo terminara en 1851 y es el hoy convertido en casa parroquial
A pesar de los problemas que se suscitaron durante su construcción, a mediados de 1850 ya permitía que se trajera un sacerdote y comenzara su labor evangélica
En vista que se estaban haciendo las gestiones para la designación del Cura que se haría cargo, el padre Miguel Vidal, compró ornamentos y diferentes utensilios para la nueva iglesia, entre lo que se encontraba galón y tafetán negro, candeleros, género para casullas, género morado, etc.
Mientras tanto, el general Urquiza sugirió a fines de marzo como posible candidato para ocupar el Curato del nuevo templo al Pbro. José Argüello, que aún no había terminado sus estudios teológicos y de oratoria sagrada, pero al serle ofrecido el puesto contestó negativamente. Finalmente, la autoridad eclesiástica nombró con fecha 1º de junio como Presbítero Teniente de la Vice Parroquia de la Villa a don Esteban Solari,
A su vez, sabiéndose allí de su llegada, se comenzaron a construir dos piezas con techo pajizo para que sirvieran de alojamiento, las que no se terminaron a tiempo.
El padre Solari llegó a Diamante e inmediatamente tomó contacto con el comandante militar Luis Hernández, quién le facilitó algunas cosas pedidas para que pudiera comenzar su tarea y le prometió otras. El 9 de junio, Solari se hizo cargo y habilitó los tres Libros que obligatoriamente debía llevar para registrar los bautismos, casamientos y defunciones.
A los seis días Solari le escribió a Acevedo una carta -conservada actualmente en el archivo donde le comentó :”Desde el domingo pasado he comenzado a decir Misa en la sacristía, porque en la iglesia todavía no hay proporción; pero mañana la diré en la iglesia siendo ya arreglado el presbiterio para eso y a fin de que pueda caber mayor gente, que concurre numerosa principalmente en día de fiesta. Comencé también a poner Óleos y mañana voy a echar la primera proclama de un matrimonio.
Me parece que todavía necesitará mucho tiempo para concluirse la iglesia; faltan las puertas, los vidrios, el piso embaldosado, el altar, etc. y la obra va muy lenta por falta de brazos. Yo vivo en casa del señor Comandante; entre quince días podré, espero, vivir en la casa que para eso está trabajándose. Por lo demás yo me hallo muy bien en medio de estos buenos feligreses y creo que ellos también sean contentos de mí. De mi lado he de hacer lo posible para no faltar a mis deberes y a fin de que siga una buena armonía. En agosto el carpintero Fourquet entregó terminado un armario, un confesionario, el Altar, el Sagrario, el Tabernáculo y tres nichos, continuándose la construcción del edificio que ya estaba en su parte final, y que fue suspendida unas semanas en octubre a causa de una epidemia en la Villa.
En enero de 1851, Esteban Rams y Rubert remitió las tres campanas encargadas por el ministro Galán, que fueron embarcadas en la goleta nacional "Estrella", y que luego también fueron parte de la leyenda como fundidas con el bronce de los cañones de Caseros tres años después.
En la Relación Estadística correspondiente a las novedades surgidas en ese mes en el departamento Diamante, elevada por Luis Hernández al ministro Galán, figuró que "el edificio de la Iglesia de esta población se concluyó el día 12 y está rindiendo el servicio a que fue destinado". Además gestionó por ser “de precisa necesidad” la construcción del cementerio que estaría destinado para la Parroquia, solicitando "se otorgue la aprobación para formarlo del modo que mejor convenga a la determinación superior". De este modo, se contó con un lugar destinado exclusivamente a la exhumación de los fallecidos católicos.
Luego del Pronunciamiento del general Urquiza del 1º de Mayo, las órdenes recibidas convulsionaron al pueblo, muchos diamantinos salieron a campaña y el incipiente movimiento comercial que se venía dando se vio menguado. Indudablemente esto repercutió en la vida de los habitantes y lo sintió el Padre Solari, pues el 11 de junio le escribió al Delegado Eclesiástico sin disimular su desánimo: "Me veo en la necesidad de poner en conocimiento de Usía., que no me es posible aguantar por más largo tiempo en este Curato. Lo que me ha sido prometido ya van dos meses, no se me ha dado; y no veo como se me pueda dar en seguida. Con carta fecha 29 de mayo le hice conocer también a este señor Comandante, el cual no me contestó hasta ahora, ni me dijo palabra sobre eso, aunque nos veamos todos los días. Este silencio me hace comprender mejor, lo que ya conocí en dos meses que sus promesas de él se disuelven en la nada, y por consiguiente deseo al concluir del corriente días más días menos salir de este punto.
Sin esperar respuesta oficial, viajó a Paraná y se presentó en la iglesia San Miguel, quedándose allí.Pero no fue posible encontrar sustituto para cubrir la plaza vacante, por lo que en común acuerdo entre el gobierno provincial y la autoridad eclesiástica, se decidió que retomara su cargo hasta que se consiguiera reemplazante. Solari, aunque contrariado, cumplió la orden y regresó a Diamante.
No sólo se dedicó a sus deberes en el pueblo, sino que en pleno movimiento del cruce del Ejército Grande, el 28 de diciembre le informaba a su superior en Paraná: “después de la octava de Todos los Santos pienso salir con el Mayordomo de Fábrica Dn. Benito Pujato a dar una vuelta a toda la feligresía para recoger limosna para levantar el camposanto, deseo saber si, llevando conmigo todo lo necesario, podré en los puntos más importantes decir misa confesar, bautizar, pues me dice que no sería malo hacerlo, porque en esos lugares hay gente que nunca ha confesado ni comulgado, ni es fácil que vengan a la iglesia”.
Finalmente llegó el reemplazo a fines de octubre, cuando se designó provisoriamente como nuevo Cura de la Villa del Diamante al Pbro. Pedro Alegre, lo que permitió que el padre Solari dejara atrás su experiencia vivida entre los diamantinos, quedando de todas maneras en la historia como el primer sacerdote estable.
A principios de 1898, el Pbro. José Antonio González presentó la renuncia del cargo de Cura Párroco, con el fin de regresar a España, su país natal. Como entonces eran muy escasos los sacerdotes de la Diócesis de Entre Ríos, se firmó un convenio entre el Obispado de Paraná y la Congregación del Verbo Divino para que esta última se hiciera cargo de la parroquia de Diamante, nombrándose en la fecha Cura Vicario al P. Ludgero Grütter.
La Congregación fue fundada en 1875 en una pequeña población de Holanda, para luego desarrollarse rápidamente. En 1889 arribaron a Argentina los dos primeros sacerdotes, que por disposición del Papa debían atender a la inmigración alemana del Volga. Las primeras parroquias que el Obispado de Paraná les encomendó, fueron Crespo y Valle María. Apreciando el trabajo que estaban haciendo, se les confió la de Diamante. El nuevo templo y la Virgen de la Merced.
Colocada su piedra fundamental en 1899, se decidió ponerlo bajo la advocación de la Virgen de la Merced, lo que dio lugar que un grupo de fieles reclamara ante el Obispo por la creencia que podía ser dejado de lado San Cipriano, lo que debió ser salvado por el P. Grütter, que le escribió a su superior "no es nuestro ánimo cambiar el patrono de la parroquia, que lo será siempre el glorioso San Cipriano Mártir".
Con motivo de este acto llevado a cabo el 16 de setiembre de 1899, se emitió una medalla conmemorativa al hecho. De un lado muestra una imagen del futuro templo con la inscripción "Piedra Fundamental de la Iglesia Parroquial del Diamante" -1899 -, del reverso muestra la imagen de la Virgen y la inscripción: "Virgen de la Merced - Ruega por nosotros".
Para fines de marzo del año siguiente se inauguró la primera parte de las obras del nuevo templo, que consistía en la sacristía, 6 metros del presbiterio y una parte de la nave central. Esto permitió que se comenzara a transformar la antigua iglesia en casa parroquial e invertir en esta obra la cantidad de $ 1.000.-
En setiembre de 1901 se reiniciaron las obras durante la gestión del P. Pedro Weber, ensanchándose el presbiterio, continuándose con la nave central y las laterales.
Recién en 1908 se iniciaron las obras de las dos bóvedas chicas, terminándose ya al otro año el revoque del ante frente de la Iglesia y la colocación del piso de mosaico y las gradas de mármol.
El 11 de marzo de 1946 se pudo por fin concretar el reinicio de los trabajos, poniéndose como meta terminarlos para el centenario de la apertura de los primeros libros de la Parroquia ocurrido el 9 de junio de 1850.
El 27 de diciembre de 1994 se retiran los sacerdotes del Verbo Divino y es nombrado Párroco el padre Luis Zaniti.
Prof. Celia Godoy
Fuentes
Historia de Diamante y sus instituciones. Ricardo Brumatti
Legajo de la Parroquia
Historia Eclesiástica de Entre Ríos J. J. Segura

miércoles, 3 de abril de 2019

DIAMANTINOS VETERANOS DE MALVINAS


 


Esta fecha, que genera en los argentinos un profundo reconocimiento a todos aquellos que combatieron en nuestras islas, en nuestro caso, lo hacemos en especial con los diamantinos que participaron. Ellos son nuestros héroes cotidianos, y aunque van pasando los años, la memoria sigue intacta.
En este humilde homenaje recordamos a quienes tenemos registrados, faltando seguramente algunos nombres que por su residencia no trascendieron y adhiero a que se incluya sus nombres en la alegoría de la plaza San Martín:
• Cabo Infantería (Ejército) Mario Enrique Bozzetti - herido en combate en las acciones de Groos Green (Pradera del Ganso). Integrando las filas del RI 8 fue herido en combate, alcanzado por proyectiles y esquirlas de munición de morteros. Recibió la Medalla “Herido en Combate”.
Falleció en 1985 en Diamante debido a las secuelas producidas.
En su memoria, desde 1987 la plazoleta del barrio “La Merced” lleva su nombre.
     Subof My Mec Armero (Ejército) Ángel Perasso (RI 25 - Sarmiento - Chubut)
     Subof My Int Carlos Jovanovich
•    Subof Pr Inf (Ejército) Buenaventura Jumilla - RI 4 - (Monte Caseros)
•    Subof Pr Com (Ejército) Carlos Alberto Aguirre
•    Ayudante Principal de Prefectura Justo Piedrabuena (mantenimiento de helicópteros)
     Cabo Principal Ramón Leiva - (1ra. Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros)
•    Cabo Principal (Fuerza Aérea) Jorge Amendolaro.
     Cabo 1° (Ejército) Antonio Soto.
•   Soldados Infantes de Marina: Raúl Castañeda, Raúl Alberto Coman, Raymundo Ramón Martínez, Daniel Ernesto Morillo, Humberto Tóffoli (Fue herido en combate), Ramón Reinoso, José Antonio Rey.
•     Marinero Juan Carlos Heinze - Tripulante del Crucero “General Belgrano”.
      Nolberto Tóffoli fue distinguido con medalla "herido en combate y medalla de ORO "al valor en combate".


lunes, 19 de noviembre de 2018

EL PRIMER MUELLE EN EL PUERTO DIAMANTE





Se inauguró como muelle de explotación privado en 1900, y dos años después, el 26 de noviembre de 1902 se expropió para uso público.

Cuando el 4 de julio de 1848, el general Urquiza decidió firmar el decreto habilitando el Puerto del Diamante para la introducción y extracción de productos, nombrando a su primer Capitán, don Martín José Ruiz Moreno, abriendo paralelamente sus puertas la Receptoría de Rentas, cumpliendo entre otras actividades las aduaneras, no hizo más que darle forma a lo que desde mucho tiempo antes sucedía: la zona de Punta Gorda (comprendía toda la costa desde la desembocadura de la Ensenada hasta la Azotea) era usado como un puerto natural, pero no se hubiera imaginado que pasarían tantos años hasta que se emplazaría el primer muelle.

A pesar que el puerto adquirió cada vez mayor importancia al incrementarse el volumen de las cargas, como resultado principalmente de las mayores cosechas del Departamento, como así de los más variados productos, originando la llegada de barcos de gran calado, siempre estaba presente el problema de no contar con un muelle y las instalaciones para realizar estas operaciones con las comodidades necesarias. Esto era solucionado con gran imaginación, usándose desde planchadas colocadas sobre pontones, hasta canaletas desde los depósitos ubicados estratégicamente  en la parte superior de la barranca.

Desde la Jefatura Política primero, como luego desde la Corporación Municipal y acompañado desde siempre por los productores y comerciantes diamantinos se gestionó en los distintos niveles esta posibilidad. Durante 1878 el gobierno nacional posó los ojos en el Puerto, al dictar en octubre la Ley Nº 958, que ordenaba la construcción de una casilla para el Resguardo, contemplaba el arreglo de la bajada y consideraba llevar adelante la construcción de un muelle.

Al año siguiente, el ingeniero Noailles realizó los estudios y el plano correspondiente, elevándolos al Poder Ejecutivo en junio, los que fueron aprobados, con la idea de llamar a licitación para su ejecución, pero hasta allí llegó esto, diluyéndose por el momento la idea.

En octubre de 1880, el que volvió a la carga con el tema, fue el diamantino y Diputado Nacional Dr. Teófilo García, presentado un proyecto para la construcción del muelle, lo que fue acogido por las Cámaras favorablemente. Pero nuevamente no se logró fuera considerado seriamente.

En 1887 la voz que llevó adelante una encendida defensa de su realización, fue la de otro diamantino, el entonces diputado nacional Sabá Z. Hernández, quien expresó cuando otros ponían trabas, que “este puerto del Diamante ha preocupado al Poder Ejecutivo desde hace ocho años, entiendo que hasta ahora han hecho viajar tres o cuatro veces a los ingenieros del Departamento para hacer estudios, han proyectado puertos por todas partes, pero hasta ahora no hay muelle en el Diamante”.

Finalmente Hernández insistió y logró revertir el hecho, por lo que el 23 de noviembre se dictó la Ley Nacional Nº 2249, por la que el Poder Ejecutivo mandaba a construir un muelle de doscientos metros de longitud, paralelo a la costa, al cual estará unido por otro de veinticinco metros, perpendicular a la misma; pudiendo invertir en esta obra hasta $ 80.000. A esta se sumó la autorización de la construcción de terraplenes y murallones, pero la provisión de los fondos necesarios para cumplirla fue impedimento que no logró remontarse en ese momento.

Llegó 1894, Sabá Z. Hernández asumió como Gobernador, mientras que al año siguiente lo hacía en Diamante como Presidente Municipal don Eduardo Oberlín, quienes apoyados por el Concejo, gestionaron insistentemente ante las autoridades nacionales la realización de la obra del muelle. Esta vez la semilla sembrada germinó, pues el 23 de diciembre de 1898 se aprobó el proyecto de su construcción.

A pesar de faltar fondos para hacer frente a las obras, al año siguiente se llamó a licitación sobre la base de la explotación del Puerto, ganando la propuesta del empresario Enrique Casteigneaux, quien pedía la concesión por el término de once años  y no permitiéndose el establecimiento de otro embarcadero sobre una extensión de 40 Km. de costa, resultando en ese momento la más conveniente, firmándose en noviembre el contrato respectivo.

Practicado el replanteo de las obras, se ejecutaron los trabajos que empezaron en el mes de junio de 1900 y terminaron el 31 de diciembre, habilitándose en enero de 1901

Pero aquí comenzaron otro tipo de dificultades, pues el costo de las operaciones en el flamante muelle resultó tan onerosa para los diamantinos, que decidieron no utilizarlo, continuando con los antiguos métodos de pontones para las cargas. Este boicot, impidió al constructor pagar sus impuestos, llevando a que se realizaran acciones judiciales contra el concesionario.

Para darle un corte al problema, durante noviembre de 1902 el M.O.P comisionó a dos ingenieros para inspeccionar el estado del puerto y las causas que habían impedido a la empresa explotadora librar al servicio público esta obra. El informe producido determinó que la mejor solución era expropiarlo. Así fue transmitido al Ministro de Hacienda, quien decidió proponer esto a los empresarios, quienes aceptaron el temperamento. Esto llegó a feliz término y nuestra ciudad contó con su primer muelle público, que abrió las puertas a una continua y progresista evolución.