martes, 24 de agosto de 2010

LA ESCUELA DE EDUCACION TÉCNICA Nº 1 EN SU 75° ANIVERSARIO


Con corazón de máquinas, mente con cálculos, brazos de trabajo, pero con su alma llena de sentimientos, la Institución llega a este feliz aniversario.


Historiando su fundación, podemos afirmar que se dio en un momento oportuno para Diamante, que estaba atravesando en esa década del ’30 en una de sus épocas de favorable evolución en todos los órdenes.

El puerto, el ferrocarril, el Regimiento 3 de Artillería entre otros, brindaban a la ciudad un bienestar económico que se trasladaba a las actividades comerciales, industriales, de construcción, etc.

Era necesario el ámbito adecuado para dotar a la juventud de una adecuada preparación para aprovechar las bondades de esa situación: un colegio secundario, y dada las características del momento, que tuviera orientación a oficios, con la finalidad de proveer de mano de obra especializada a la cada vez mayor necesidad de ella.

Se gestionó entonces ante los legisladores su creación, resultado de ello es que se presentó en 1934 con la firma del diputado José María Garayalde, un proyecto de Ley en el Congreso Nacional que lo solicitaba. El expediente entró a Comisión, donde no fue fácil superar las diversas instancias, sobresaliendo entonces las gestiones de los legisladores entrerrianos doctor Pedro Radío y el ingeniero agrónomo Juan Francisco Morrogh Bernard, lográndose que el 27 de agosto de 1935 el proyecto se convirtiera en Ley, creándose con la denominación "Escuela Nacional de Práctica de Oficios", siendo incluida en el presupuesto nacional del año siguiente.

Durante 1936 el Ministerio respectivo aprobó los programas y estructura de la Escuela, designando al mismo tiempo a su primer Director: el ingeniero maquinista de 1ª don Agustín Dubini. Éste se instaló en Diamante comenzando su organización, para que al año siguiente se pudiera comenzar con las actividades escolares. Se llamó a licitación por un local y se fue integrando el cuerpo docente, comprendiendo la enseñanza de aula y talleres, en sus especialidades de carpintería (blanca y de ribera), mecánica, herrería, fundición y sección de dibujos.

Todo estuvo listo y el 1º de abril de 1937 la flamante escuela abrió sus puertas en el histórico edificio de calles Sarmiento y Buenos Aires (actual Dr. Malespina), matriculando casi 100 alumnos. En mayo se fundó la Biblioteca del establecimiento, mientras que en noviembre se realizaba la primera muestra de los trabajos realizados durante el ciclo lectivo. Al año siguiente, el 16 de julio se fundó la Asociación Cooperadora, que solidariamente ha acompañado y apoyado desde entonces el funcionamiento de la Institución.

Otro hito en su evolución ocurrió a partir de enero de 1974, cuando el CONET creó el Ciclo Superior de Electromecánica consistente en tres años, lo que permitió que en diciembre de 1976 se otorgaran por primera vez a los egresados el título de Técnicos Mecánicos Electricistas.

Continuando su ascendiente prestigio, sumó otra oferta educativa al incorporarse en 1991 la carrera de Ciclo Superior de Administración de Empresas, cubriendo una sentida necesidad en la zona de influencia.

Donada por la Municipalidad de Diamante en 1994 una fracción de terreno ubicada en la manzana Nº 183, el gobierno provincial encaró las obras de ampliación de la Escuela que fueron inauguradas el 28 de abril del año siguiente, brindando las comodidades y espacios que el presente de la comunidad educativa requería

Años más tarde, como resultado de conversaciones entre docentes de la casa y autoridades municipales, surgió la idea de impulsar la creación de la carrera de Maestro Mayor de Obras.

Los distintos pasos fueron favorables y en marzo de 2006 se realizó el acto de inicio de la carrera, que tendría una duración de cuatro años y contaría inicialmente con dos secciones para contener a más de 90 inscriptos. Esto posibilitó que en diciembre de 2009 egresara la primera promoción.

Así pasaron estos 75 años, con la particularidad de ser coincidente este aniversario con el Bicentenario de la Patria, durante los cuales hubo tantos egresados que salieron de sus aulas con el flamante título en la mano. El destino los llevó a cada uno por distintos caminos, pero las estadísticas nos dicen que la mayoría lograron acceder excelentemente al ámbito laboral nacional, como así varios en el extranjero. Como conclusión de ello es que indudablemente la Institución los dotó de las competencias necesarias para moverse dentro de empresas a algunos y otros para generar sus propios emprendimientos, sin olvidar todos aquellos que continuaron carreras universitarias y convertidos luego en profesionales en distintos rubros.

Podemos afirmar que la escuela se constituyó en el hacedor de gente preparada que hacía realidad el sueño de sus fundadores, como nos muestra su historia llena de acontecimientos y por que no de las biografías de quienes pasaron por sus aulas, tanto docentes como alumnos.

Analizando estos últimos años, observamos que se continúa aunando esfuerzos y mejorando tanto en lo pedagógico, en lo social como en lo edilicio, mereciendo un lugar especial la provisión de equipamiento de primera línea, que ha permitido que el establecimiento se esté dotado con todos los adelantos tecnológicos

Para terminar esta breve reseña, no podemos dejar de mencionar entre tantos temas, que a pesar del paso de tantas generaciones y de los cambios propios de las distintas épocas, el espíritu de sus integrantes se ha mantenido fiel a la tradición heredada y que les brinda un perfil tan particular.



Cambios de denominación de la escuela

En su prolongada existencia la escuela ha modificado en distintos momentos su identificación.



Nacida como Escuela Práctica de Oficios, al poco tiempo se denominó Escuela de Artes y Oficios.

Los cambios en la estructura de la enseñanza técnica, derivó que en 1947 fuera reemplazado por Escuela Industrial de la Nación.

Al crearse el CONET, el 13 de junio de 1961 se impuso el nombre de Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 1.

Posteriormente, al pasar en 1992 a la jurisdicción de la provincia los establecimientos nacionales, motivó que por un tiempo se la identificara como Escuela Provincial de Educación Técnica, transformándose en el año 2001 en Escuela Tecnológica Nº 1.

A partir de febrero de 2009 se denomina Escuela de Educación Técnica Nº 1, por Resolución C.G.E. Nº 316/2009



sábado, 29 de mayo de 2010

Centenario de la fundación de la Escuela N° 15 "J.M. Estrada"

Este 30 de mayo de 2010 se cumple el Centenario de la fundación de la Escuela N° 15, más conocida entre los diamantinos como “la escuelita de Ricle”. En esta breve reseña recreo las alternativas de sus comienzos hasta la instalación en su actual ubicación.


Hay dos escuelas en nuestro medio, que no tuvieron precisamente su nacimiento aquí, sino en Distritos del Departamento. De una de ellas, la Nº 25 “Ricardo Gutiérrez” de Puerto Nuevo, con su origen en Costa Grande, cuando en 1915 comenzó a funcionar con el nombre de Escuela Infantil Nº 3 y más conocida como la de "Campo Godoy", debido a que el edificio y el predio pertenecía por testamentaria a Albertina Schallbetter de Godoy.


La otra y que es el tema de hoy, es la Escuela Nº 15 de Ejido, que hemos logrado reunir los datos para armar sus comienzos, gracias al aporte de un libro de Inspecciones que data de 1925, suministrado por su entonces Directora, Sra. Susana Tomat y que nos dio las primeras pistas.


Según este Libro, funcionaba ya con el Nº 15 y su director y maestro era Jorge F. Heise. Este dato importante permitió armar el momento de su fundación y este fue así:


El 4 de marzo de 1910, el Consejo General de Educación publicaba el listado de Escuelas, entre otras, las del distrito Isletas del departamento Diamante. Allí establecía que funcionaban las Nº 1 y Nº 2 en sus categorías de Elementales.


En ese momento, pobladores de una colonia integrada casi exclusivamente de alemanes del Volga en Isletas, elevaron una solicitud de apertura de un establecimiento escolar en el lugar, que considerado en sesión, llevó a que el Prof. Antequeda decidiera instalarlo.


Así es que el 30 de mayo 1910, se determinó que “Visto la exposición hecha por los vecinos del Distrito Isletas, del Dpto. Diamante, en la que manifiestan la necesidad de establecer en ese punto una escuela Infantil, a cuyo fin ofrecen gratuitamente a esta superioridad una casa y un terreno adecuados, y considerando atendible este pedido dado que se comprueba que existe allí una respetable cantidad de niños que no reciben los beneficios de la instrucción primaria, la Dirección General de Escuelas, RESUELVE:


1º) Establécese una escuela infantil en el expresado punto, la que deberá funcionar en la casa ofrecida gratuitamente por el vecindario.


2º) Impútese el gasto que demande la instalación de dicha escuela, al decreto del P.E. de fecha 3 del corriente.


3º) Comuníquese, etc.


Fdo. M.P. ANTEQUEDA – A. Higueras Rodríguez.



Comenzó a funcionar con la denominación de Escuela Rural de Isletas Nº 3. El lugar ofrecido fue un local de material, que se componía de un amplio salón donde se dictaron las clases y una pieza habitación para el maestro, propiedad de Lucio Cháves, que en poco tiempo, al fallecer el nombrado, paso a ser una Sucesión con el mismo apellido.


El maestro designado fue Jorge Heise, un alemán soltero de 30 años, sin antigüedad aún en la docencia, pero que fue muy bien visto y se las arreglaba para enseñar 1º y 2º Grado, con una matrícula de 34 alumnos.


Esta situación se mantuvo por unos años, hasta que en diciembre de 1919 por Nueva Nomenclatura de las Escuelas Fiscales de la Provincia “a la Escuela de Isletas Nº 3, que funciona en Campo Lucio Cháves con la dirección de Jorge Heise, se le impone el Nº 15”.


En 1925 se habilitó el Libro de Inspecciones antes mencionado y que aún se mantiene en el archivo, donde ha quedado un comentario firmado por el Subinspector, en el que expresa: “La Escuela goza de muy buena consideración ante su vecindario”.


A fines de 1932, Heise dejó el cargo, siendo nombrado en su reemplazo el maestro normal nacional Ángel Haroldo González, recién egresado de la Escuela Normal Rural “Alberdi”.


La realidad de la Colonia que llevó a la creación de la escuela, gradualmente fue cambiando, hasta que en 1936, en una inspección realizada quedó documentado un lapidario informe, en el que se expresó “que debido al censo realizado de la población escolar y el despoblamiento ocurrido, la escuela será reubicada en el paraje conocido como “Bañado Municipal” ubicado a 5 Km. de la ciudad de Diamante, cuestión que por el momento no se pudo hacer porque gran parte del tiempo la crecida afectó el lugar. Es posible que se la cambie a principios del ciclo escolar del año entrante y se aceptaría una escuela particular en el lugar actual”.


A comienzos del año siguiente, la escuela fue ubicada en el Ejido Sur-oeste de Diamante, utilizándose un rancho de paja, “pero que permite dar las comodidades e higiene necesarias” –se comentaba en una visita- Éste fue cedido gratuitamente por don Ernesto Airaldi y se manifestaba que se utilizaría transitoriamente hasta que se construya un local propio en el terreno donado en este lugar por el citado propietario.


El Presidente del Consejo General de Educación, D. Juan Gonzálvez, interesó al Departamento Ejecutivo Municipal durante 1938, por la construcción de un edificio económico destinado a la Escuela Fiscal Nº 15, en un terreno propiedad del H. C. existente en el paraje en que dicha escuela funcionaba, lo que fue diligenciado favorablemente, decretándose: "La Municipalidad de Diamante construirá con recursos propios y con la contribución de los vecinos de la zona si fuese necesario solicitar, un edificio para la Escuela Nº 15 según se refiere la Nota Nº 5535 de marzo de 1938. Se encomienda al Sr. Jefe de Obras Públicas y Catastro la preparación de los planos, pliegos de especificaciones, etc.”.


Mientras tanto, la Dirección cambiaba de titular, renunció González, se hizo cargo el 9 de marzo de 1939 la Srta. Sofía Martínez, que procedía de Paraná, pero seguramente las características de la escuela no la satisfizo, haciéndose cargo entonces la Sra. Nilda B. P. de Colugnatti.


El establecimiento funcionó en 1940 en un local construido ex profeso, propiedad de Alfredo Invinkebied, cuyo alquiler de $ 20 mensuales fue costeado por la Municipalidad de Diamante. Se trataba según los informes de un lugar cómodo, aunque no disponía de casa para el director. Este edificio se hallaba aproximadamente a 300 m. del anterior.


Durante 1942, se decidió construir su local propio, realizándose la correspondiente licitación, siendo seleccionada la oferta de los constructores Víscoli y Caligaris. Las obras fueron terminadas al año siguiente, comenzándose a utilizar desde el 26 de junio, funcionando hasta el 2ª Grado, tratándose del actual edificio.


En esos años, algunos de los que pasaron por la dirección, fueron los docentes Raúl Colugnatti como interino en1944, la Srta. María F. Markocich al año siguiente, y que en poco tiempo agregaba el apellido Camarada a su firma. En 1951 por maternidad de la titular, la reemplazaba Nelly Centurión de Traverso.


Y para terminar esta breve historia, el otro hito importante sucedió el 30 de junio de 1955, cuando por Resolución Nº 1038 se le impuso el nombre de “José Manuel Estrada”.


sábado, 22 de mayo de 2010

Reseña sobre el marco en que se encontraba Punta Gorda en 1810

Con motivo del Bicentenario de la Revolución de Mayo, creo que es interesante comentar, aunque en breve síntesis y dejando de lado mayores datos, lo que ocurría en nuestra zona en 1810, su organización política y detalles de esos primeros pobladores que iban ocupando las tierras, embrión de lo que más tarde daría vida a Diamante.

El marco en que se llegó a ese gran momento fue bastante primitivo. A fines del siglo XVIII el territorio de la actual provincia estaba dividido en cinco partidos judiciales regidos por Alcaldes de hermandad y bajo a la jurisdicción de Santa Fe: Bajada del Paraná, Gualeguay, Gualeguaychú, Nogoyá y Arroyo de la China. El territorio era llamado "la otra parte del Paraná" o "la otra banda".

El primer funcionario que ejerció autoridad sobre la zona a partir de 1733, fue Santiago Hereñú, Alcalde de Hermandad de Paraná, designado como decíamos por el cabildo de Santa Fe.

En 1792 se agregaron los juzgados Pedáneos de Nogoyá y Feliciano. Al primero se le asignó jurisdicción hasta la Ensenada. Al año siguiente, dada la importancia adquirida, se creó específicamente el Juzgado Pedáneo de la Ensenada, separado del anterior.

Tres años más tarde fue nombrado Juez de Nogoyá y de la Ensenada, un vecino que según vemos en los distintos documentos, aparece en todas las iniciativas dirigidas a organizar el lugar: don Matías Zapata, siguiendo a cargo solamente de la segunda jurisdicción al otro año.

En 1797 se lo reemplazó por otro activo lugareño: el capitán Isidro Cuestas y ante otra modificación, en 1799 se amplió la jurisdicción del nuevo juzgado extendiéndolo al pago de Las Isletas. Un año después, el juez designado tuvo como área de competencia desde la Ensenada hasta el Dol (Doll).

Con lo mencionado, podemos determinar la existencia de los lugares que eran conocidos en esta zona, sobre la que se levantaría la futura Diamante, por su implicancia en ello:

· Punta Gorda, que comprendía la porción de costa sobre el río Paraná desde la desembocadura del arroyo “de la Ensenada” hasta el arroyo “Azotea”. Inicialmente solo fue un punto geográfico sobresaliente, incluido en la cartografía confeccionada a partir del siglo XVIII por distintos navegantes. No se observa en esos comienzos que tuviera población en número importante, es más, llego a la conclusión que era mínima.

· "Paso del Rey" o "de la Manga", ubicado diez kilómetros más al Sur, a la altura de la desembocadura del arroyo de "La Manga", lugar utilizado para cruzar el río; siendo la ruta obligada de Coronda (Santa Fe) a la zona de Punta Gorda y viceversa por las facilidades que otorgaba, principalmente contando con las bajantes que se producían en el curso del mismo. Abarcaba toda la extensión entre las dos bandas del río, con gran cantidad de islas, según se deduce de la documentación de la época. Por ello comenzaron a instalarse numerosas familias dadas las condiciones que encontraban.

· "Pago de la Ensenada”, que comprendía la zona de influencia del arroyo "de la Ensenada" o "Pago de la Ensenada", con habitantes que se encontraban radicados a su vera y de allí hacia el Norte y al Este, seguramente ocupando parte del hoy Ejido de Diamante y de los distritos Palmar y Costa Grande. Este lugar quedó registrado en los oficios que Rocamora elevó en diciembre de 1782 y enero de 1783 cuando al subdividir la zona de Paraná, la incluyó entre otros pagos. La población que la comenzó a ocuparlo fue similar a la anterior por sus características.

Estas especificaciones geográficas las considero interesantes tenerlas en cuenta, pues se trataron de lugares diferentes, con relativas distancias entre sí, algo más importantes para esas épocas, y algunas veces confundidas en las citaciones por parte de viajeros y autores, creo que por no tener tan divulgados ni marcados sus límites.

Para fundamentar aún más esta separación geográfica, pues he leído en notas y artículos que algunos autores lo dan como lo mismo, cito entre tantos, dos ejemplos para hacer notar las diferencias: en el censo realizado a los feligreses de la Parroquia de Paraná levantado por el Cura Dr. José Luis María de Cabiedes en agosto de 1783, al establecer las divisiones que tenía en cuenta en la campaña, mencionó entre otros a “Isletas, Dol, Juancho, La Ensenada, El Pelado, Palmar y Manga” (o sea Paso del Rey).

Años más tarde, al pretender instalar Monasterio las Baterías en 1812 ordenadas por el Triunvirato en Paso del Rey, al llegar desde Santa Fe el encargado de construcciones, el Barón del Holmberg, decidió que por conveniencia estratégica se las construyera en Punta Gorda, marcando la diferencia de lugares.

Relativo a los primeros pobladores que ocuparon estas tierras, distintos estudiosos del tema indican, que a mediados de 1740 se produjo una corriente colonizadora desde el Oeste, llegando a los lugares nombrados, llevando a la necesidad de organizar incluso una compañía de milicias con asiento en la zona de la Ensenada, integrada por los mismos habitantes, cumpliendo un servicio policial, por eso no es extraño que en el censo de 1745 que realizó en Entre Ríos el religioso Fray Roque del Pino, perteneciente a la Orden de San Francisco y con asiento en el Convento de Santa Fe, se registraran grados militares. El referido trabajo contiene un relevamiento que comprendió a casas, dependencias agrícolas, familias, etc. e incluyó el funcionamiento de un "principio de escuela" en proximidad del citado arroyo dirigido por Agustín de la Tijera.

La zona era atractiva, disponiendo de todo lo necesario para la subsistencia: caza, montes que les surtían de leña y madera, buenos pastos, ríos y arroyos que permitían la pesca.

Estos vecinos llevaron una vida simple y fueron conformando con sus ranchos pequeños núcleos, sus ocupaciones se reducían a la ganadería, la cosecha de algunos frutos que comercializaban y la venta de cueros.

Un elemento que se agrega a lo mencionado, fue el religioso, pues eclesiásticamente desde 1730, toda la región del actual departamento Diamante dependía de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Paraná. En 1805, los habitantes del Pago de la Ensenada, encabezados por Matías Zapata se dirigieron al Cura Vicario de Paraná, para solicitarle se les concediera certificación sobre la necesidad de erigir un oratorio público en las Riberas del Paso del Rey, donde el numeroso vecindario pudiera recibir los socorros espirituales de misa y de confesión. Este a su vez lo elevó a Buenos Aires.

El pedido fue diligenciado favorablemente, firmando el 10 de febrero de 1806 el obispo Fray Benito Lué y Riega la correspondiente autorización. Dos años más tarde este mismo prelado fijó los límites de las parroquias, quedando la de La Bajada entre los ríos Paraná, Gualeguay y el arroyo Nogoyá.

Militarmente los cinco partidos dependían de Santa Fe, por lo que hasta 1810 tuvieron un comandante designado por su Cabildo, encargado de las milicias de todos los partidos de Entre Ríos. El primero fue Tomás de Rocamora en el período 1782-1784, en carácter de comisionado, para luego de los sucesivos nombramientos nos encontramos con Josef de Urquiza en el período 1801-1810 (padre de Cipriano y Justo José, entre otros hijos) con el cargo de Teniente Coronel de Milicias y Comandante General de los partidos de Entre Ríos.

Con este marco llegamos a mayo de 1810. Producida la Revolución de Mayo, las poblaciones entrerrianas adhirieron a la emancipación a pesar de que los cabildos estaban dominados por españoles. Un delegado de la Primera Junta llegó a La Bajada el 5 de junio de 1810, reconociendo ésta a la Junta días después.

Unas de las medidas que dispuso la Primera Junta, fue que los partidos de Entre Ríos dependieran del gobierno de Santa Fe.

Al ordenársele al general Manuel Belgrano realizar la expedición al Paraguay, la actual Paraná lo albergó como a su gente. Entre las donaciones recibidas, una fue la de 751 caballos, algunos de los cuales provinieron del aporte de vecinos de nuestra zona, según el detalle en la lista confeccionada en octubre de ese año, adjunta al oficio firmado por Juan Garrigó.

Y para finalizar esta reseña con motivo de tan importante fecha, creo que debemos considerar el estado embrionario en que se encontraba esta zona, precisando que Punta Gorda representaba en ese momento un estratégico fondeadero bastante utilizado, aunque desde el punto poblacional era el que menos habitantes tenía de los tres lugares descriptos anteriormente. Se necesitaría que se llegara a fines de 1812 con la instalación de las tres baterías, para que se produjera los primeros acercamientos de vecinos, para recién en 1832, con la llegada de los guaraníes trasladados desde Mandisoví y la suma de familias locales, le dieran al lugar la identidad de localidad sobre la cual cuatro años más tarde se fundaría Diamante.

Como se vivió el Centenario de Mayo en Diamante

Un siglo atrás, como lo hacía el resto de nuestro país, Diamante celebraba el Centenario de la Revolución de Mayo de 1810. El momento no dejaba de presentar un escenario por demás venturoso. Había señales de un progreso evidente en todos los órdenes, muchos de ellos como resultado de acciones de gobierno que se venían dando en el ámbito nacional y provincial desde hacía décadas. Corresponde comentar desde un enfoque histórico, esta visión favorable no era compartida por distintos sectores políticos, reflejándose en una creciente conflictividad social.

En el orden local, la presidencia municipal era ejercida desde enero de 1910 por don Crescencio Enrique, habiendo sido designado por el gobierno provincial, realizando así su segundo mandato. Era acompañado en su gestión por el secretario Sabá Zaragoza, el tesorero Martín Halliburton, el médico Ricardo Abelenda, el inspector Zacarías Cardoso y el portero Albino Albornoz.

En el Honorable Concejo Deliberante, los integrantes habían asumido también el primer día del año, como resultado de las elecciones efectuadas en el anterior mes de diciembre, donde había triunfado la llamada “Unión Vecinal”. La presidencia del cuerpo estaba en manos de Francisco Masó y los concejales eran José Ré, Luis Albornoz, Santiago Bonomi, Bautista Malespina y Ángel Rubano.

Diamante contaba en ese momento con unos 6.000 habitantes, sumando los de la zona urbana, chacras y quintas. La ciudad gradualmente iba evolucionando, se trataba de mejorar el estado de las calles, aunque la prioridad en ese momento era instalar un alumbrado que cumpliera mejor su cometido y reemplazara los viejos faroles que habían quedados obsoletos. Para ello, apenas comenzado el año se adquirieron 20 faroles “Lux” a kerosene con sus correspondientes columnas, mientras que en el centro de las plazas “San Martín” y “9 de Julio” ya estaban funcionando desde hacía un tiempo los dos primeros de este modelo, que “iluminaban hasta dos cuadras”, según los comentarios de los vecinos. Su instalación se realizó con premura con la finalidad de inaugurarse para la fiesta de mayo.

Otra faceta que repercutía en la comunidad diamantina, tenía que ver con la Educación. Avanzaba la gestión administrativa para levantar los edificios de la Escuela Graduada Mixta (actual “Independencia”) y de la Elemental N° 1 (actual “Manuel Alberti).

Sobre la primera se encontró con la demora en la adquisición del terreno de la familia Ruiz Moreno, sobre la que ya se había dictado su expropiación por la legislatura provincial (solar que ocupaba cuarta manzana en San Martín y Urquiza), lo que imposibilitó como era el deseo, de ponerse la piedra fundamental para mayo.

En cuánto a la segunda escuela, a pesar que se compraron los terrenos de calle 25 de Mayo, por el incumplimiento de la empresa que ganó la licitación, no se concretó la obra en ese momento (debería esperarse hasta 1928 para que ello ocurra y se inaugurara al año siguiente).

Hablando de ellas y de los otros establecimientos escolares locales, el 10 de mayo el profesor Antequeda dictó la resolución que le dio sus nombres. La norma expresaba: "Considerando: 1º: Que dentro del espíritu que inspiró la Resolución de esta Dirección General de fecha 31 de Diciembre ppdo., es conveniente designar con los nombres beneméritos patricios y de hechos culminantes de la Historia Patria a las Escuelas Superiores y Elementales de la Provincia, que aún no lo tengan, como una permanente enseñanza cívica para las generaciones que concurran a las aulas y para los pueblos donde aquellas están establecidas

2º: Que hay inconvenientes de involucrar en la presente resolución la parte dispositiva de la ya mencionada de fecha 31 de Diciembre ppdo., atento al proyecto de nomenclatura que la disposición superior ha elevado la Inspección General para las Escuelas, resuelve: Las Escuelas Modelo de Niñas, Superiores y Elementales de la Provincia llevarán desde la fecha los siguientes nombres:


Departamento Diamante: Superior Mixta "Independencia", Elemental de 1ª Clase "Manuel Alberti", Elemental de Barrio Belgrano "Álvarez de Arenales", de Protestante "Patricios", de Estación Ramírez "Blanco Encalada". Firmado: M. P. Antequeda.

El significativo momento que se avecinaba contaba además con un marco por demás auspicioso, como la llegada en 1907 del 3 de Artillería, en reemplazo del 11 de Infantería que cambió de destino, dándose los primeros pasos para construir sus cuarteles en los terrenos que se habían donados ya hacía unas décadas para la Escuela Naval, y por otro lado, el comienzo de las obras de la vía férrea hasta Crespo, autorizando la Municipalidad a la Administración Central de los Ferrocarriles del Estado a ocupar terrenos en la zona portuaria.


Febrero fue un mes de júbilo en ese sentido, al inaugurarse oficialmente su construcción con la dirección del ingeniero Schlater, acompañado por su equipo de colegas integrado por Husebis, Allan, Puchulo y Balbi. Parte de los materiales ya estaban descargados en el puerto y en breve comenzarían a llegar el restante necesario, que permitiría habilitar el ramal aludido en 1912.

Así se llegaba a la celebración del Centenario, contándose con actividades organizadas desde ya hacía tiempo. Se había formado una comisión integrada por los señores Bautista Donda, Miguel Santillana y Agustín Taquela con la responsabilidad de organizar la corrida de sortijas y juegos populares en la plaza “9 de Julio”. La Municipalidad encargó la confección de medallas para plasmar en el recuerdo tan importante acontecimiento, con la siguiente característica: Anverso: Escudo provincial y la leyenda “Municipalidad de Diamante - 1810 - 25 de Mayo - 1910”. Reverso: “Presidencia del señor Crescencio Enrique”.

Podemos recrear las actividades que se llevaron a cabo, a través de la noticia publicada en el diario “La Nación” de Buenos Aires, que expresaba:

“Diamante, 26 - Las fiestas han pasado con la mayor animación.

Desde la noche del 24, grupos de pueblo con bandas de música recorrían las principales calles vivando a la patria y sus héroes.

Al amanecer del 25 las dianas saludaron la venida del día. A la salida del sol la banda popular ejecutó el himno en la plaza Independencia, mientras el 3 de Artillería hacía salvas y formaba frente al cuartel en traje de parada.

Numerosa comitiva reunida en la Municipalidad se dirigió a la iglesia en compañía de la Sociedad Española, donde se celebró un Tedéum. Terminado este, pasó esta nuevamente a la Municipalidad, donde pronunció un discurso el Intendente, señor Enríquez, sirviéndose luego un lunch.

La concurrencia se dirigió luego a la Sociedad Española con el fin de inaugurar el edificio, cuya piedra fundamental fue colocada el 25 de Mayo del año pasado.

En este acto hicieron uso de la palabra los doctores Luis Cuesta Salamanca y José María Vergara”.

Sin duda, lo de la sede de la Sociedad Española frente a la plaza “9 de Julio” (hoy inexistente) jerarquizaba la ciudad, la Italiana comenzaba a proyectar su futuro local y teatro, aunando ellos a gran parte de la comunidad, sumándose a la aparición de los primeros grandes edificios en calle 25 de Mayo.

Sin embargo, este clima de fiesta se vio ensombrecido por el azote de una epidemia de Escarlatina que hizo estragos en las familias diamantinas, debiendo declararse la emergencia en la segunda semana de mayo y cerrarse las escuelas. Muchas fueron las víctimas sin tener en cuenta clases sociales. Algunos casos han quedado registrados como ejemplo del momento vivido. Uno de ellos fue lo de la familia del docente Luis Colli, director de la Escuela “Manuel Alberti” que entre mayo y junio, en solo 24 días perdió a cuatro de sus hijos, mientras otros tres lograron sobrevivir.

Otro caso desgarrador también fue en la familia de Domingo Trevisán, falleciendo tres de sus hijos, y en el caso de uno de ellos: Alfredo, un sentido resguardo de sus cuadernos por parte de los familiares, ha quedado como testimonio de los trabajos realizados con motivo del Centenario y otras actividades escolares hasta el mes de julio, falleciendo luego el nombrado. A pesar que en las escuelas se reabrieron las clases el 7 de junio, la “Independencia” fue la que más sufrió el rigor de la epidemia, continuando clausurada unos días más, pero no fue suficiente pues luego hubo otras víctimas como en este caso.



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El material escolar del alumno Alfredo Trevisán que ilustra la nota, fue cedido gentilmente por Cecilia Prado Trevisán a quién agradezco su atención.

viernes, 9 de abril de 2010

30 AÑOS DE “EL SUPREMO”



1980 - 12 de abril - 2010





En el periodismo diamantino hay hitos que han marcado significativamente la línea histórica de nuestra ciudad. No podemos dejar de nombrar al primer periódico que apareció en 1889 en nuestro medio: “El Obrero”, de la mano del escribano Miguel Mascaró y su imprentero Eleodoro Damián Martínez de Mendivil. Su declarada orientación política le limitó su vida y en poco tiempo dio lugar a otros con distinto título que apoyaron la necesidad dinámica de otros momentos de los partidos y sus candidatos.

También debemos referirns al caso de los que encabezan las estadísticas en cuanto al tiempo de publicación. El “Eco Diamantino”, que apareció en 1927 y continuó hasta 1962, es decir durante 35 años.

Sobre él debemos hacer la salvedad que se trató de un órgano de difusión de las actividades parroquiales exclusivamente, extendiendo en algunas etapas a divulgar noticias de la ciudad, cuando no había otro periódico.

Otro caso es “La Voz de Diamante”, que comenzó a circular el 1º de setiembre de 1954 con la intención que declamaba en su primer editorial: "Obedeciendo a la imperiosa necesidad, cual es la de dotar a esta Ciudad de un vocero partida que se constituya en el intérprete leal de los intereses colectivos, surgimos a la luz pública…" y agregaba en su portada tres grandes fotos de Perón, Evita y Texier. Era su Director, el victoriense Salvador Solórzano. La llamada “Revolución Libertadora” en 1955 lo dejó convertido en poco tiempo, en una publicación dedicada a los edictos oficiales y publicidades, terminando sus días en la década del ´90 sin espíritu periodístico y con ausencia de representación en nuestra ciudad.

Y realizada esta introducción, paso a historiar el periódico que este 12 de abril cumple sus 30 años de vida: “El Supremo”, día en que vio la luz pública su Nº 1 y que en su característica de medio privado, es el de más tiempo de circulación en Diamante.

Creo que es acto de justicia presentar a su principal hacedor: don Celestino Rey, nacido el 6 de abril de 1916 en la ciudad de Victoria, y que llegó a Diamante en 1940 como docente de la Escuela de Artes y Oficios (actual E.E.T. Nº 1). Al casarse a los tres años de su estadía con Blanca Róncoli, decidió su radicación definitiva en nuestro medio.

Sus actividades docentes no le quitaron lugar a su espíritu inquieto. Junto al P. Jerónimo Schöenfeld, don Amador Alonso y otros fundaron el 9 de octubre de 1944 “Olimpia Basquet Ball Club”, del cual fue su primer Presidente. Posteriormente esta institución se convertiría en el Club Alumni, teniendo siempre como sede la esquina de José Hernández y 25 de Mayo.

Otros deportes lo tuvieron como animador, por ejemplo el fútbol, vistiendo algunas temporadas la camiseta Nº 1 de los clubes “Huracán” y luego de “9 de Julio”.

En 1957 comenzó con sus actividades comerciales en el ramo de artículos del hogar, fundando “Casa Sired”, donde fue acompañado por el éxito. No dejó de aplicar sus conocimientos de herrería y mecánica, construyendo las puertas de casillas para tubos para gas, que comenzaban a ser solicitadas en las primeras instalaciones domiciliarias que se hacían en Diamante.

Se inició en el periodismo en 1980 junto a su hijo Raúl, escribiendo y dirigiendo ambos “El Supremo”, haciendo su aparición el primer número el 12 de abril como semanario de información general, dotando así a nuestra ciudad de un medio que fue incorporado inmediatamente como el eco de todos los sucesos que aquí ocurrían.

La impresión se realizaba con una máquina tipográfica marca “Planeta”, funcionando la imprenta en el local de 25 de Mayo e Yrigoyen. Allí estarían algunos años, hasta que buscando nuevas formas de impresión, decidieron realizarlo fuera de Diamante.

No sería el único título de la redacción de los Rey. En octubre de 1985 sale a la calle la Revista “Ely”, dedicando sus páginas a temas del hogar, cultura y deportes.

Al llegar 1990, por motivos de fuerza mayor, don Celestino suspendió la edición del periódico. En poco tiempo, tomó la posta su hijo Raúl ya como único Director, y junto a su mujer, Nora Mórtola, el 7 de setiembre publicaron el Nº 1 de “El Supremo - 2ª Época”. Se le sumaba como característica a este medio, que la diagramación se realizaba asistida por computadora, inaugurando así la etapa de la informática en la prensa diamantina, tarea que contaba con el asesoramiento de Raúl Rey (h).

Otro peldaño en la marcha empresaria, fue la adquisición en 1999 de una máquina offsset marca “Garaventa” para la impresión de los ejemplares, operada inicialmente por Diego Rey y luego su hermano Mario, actual editor.

Así, en esta breve reseña, como cronista histórico de la Ciudad hago mi homenaje a este medio de prensa, que allá por 1997 le permitió generosamente y sin ningún tipo de restricción, comenzar a publicar los primeros trabajos de investigación histórica, logrando a través del tiempo que sean parte de la publicación, y que humildemente creo, ese elevado criterio editorial han permitido convertirlo en un verdadero aporte para el conocimiento de nuestro pasado, más teniendo en cuenta la amplia franja geográfica a donde llegan los ejemplares, sirviendo de nexo entre nuestro pueblo y los diamantinos residentes en otras latitudes.

Otro elemento que seguramente la historia de la prensa diamantina va a mostrar como virtud de este periódico, es la pluralidad con que hasta ahora se manejó, dando espacio a todas la corrientes políticas, solicitadas y ejes de polémicas.

Por lo tanto ¡Felices 30 años! a “El Supremo”, a Raúl, Nora y familia, y a todos los que participan de uno u otro modo en la aparición y distribución de cada número.





sábado, 20 de febrero de 2010

119° ANIVERSARIO DE LA FUNDACION DE STROBEL


1891 - 21 de febrero - 2010
Este 21 de febrero de 2010 se lleva a cabo otro aniversario, que indudablemente para cualquier ciudad sería tomado como su fundación, de la aprobación en la municipalidad diamantina del proyecto de formación del barrio “18 de Agosto”, que en su proyección corresponde a la actual localidad de Strobel.
La sucesión de pasos para que ello sucediera comenzó en la década de 1870, cuando en Diamante y su Ejido se inició una etapa de organización en lo que respecta a la tenencia de solares, llevado a cabo gracias a la instalación en 1873 de la Corporación Municipal, de efímera vida a causa del movimiento jordanista del 1 de mayo de ese año, provocando el cese de hecho de sus autoridades, y su posterior reorganización en 1877, momento en que se le comenzó a dar especial fomento a la zona de quintas y chacras.
Una serie de medidas graduales, como el cumplimiento de lo dispuesto de la Ley emitida en setiembre de 1872 por el gobierno provincial, fijando la extensión de las quintas del ejido del Diamante, con la extensión designadas para las chacras por la Ley del 13 de mayo de 1872. Luego entre otras medidas, en la sesión del H.C.D. del 29 de agosto de 1877 se trató el proyecto sobre la mensura del Ejido. Se estableció llamar a licitación para efectuarla y comprendió las tierras públicas del lugar, sobre la base de las chacras delineadas y comprendidas entre el arroyo Marrincho y línea del campo de la testamentaria de José Caminos.
El trabajo de mensura estuvo a cargo del agrimensor Joaquín Maqueda, realizando la subdivisión y deslinde durante el segundo semestre del año, siendo aprobado a inicios de julio del año siguiente por el gobierno provincial.
Esto permitió que el Concejo Deliberante local decidiera en la sesión del 24 de febrero de 1880 la venta de las tierras públicas, comenzándose a partir de allí la ocupación del entonces denominado Ejido Norte.
Lamentablemente, los mojones colocados por Maqueda poco duraron y hubo una serie de confusiones, por lo que en trabajos sucesivos, debieron contratar, primero al agrimensor Sebastián Triaca en 1883 y luego a Anselmo Isasi dos años más tarde, hasta que se logró normalizar el trazado.
La intensificación de labores agrícolas en los emprendimientos rurales que se iban instalando, antes resistidas por dedicarse casi exclusivamente a la ganadería, hizo que se comenzara a trasladar los producidos al puerto diamantino.
Surgieron entonces inconvenientes que obligaron a solucionarlas: uno de los problemas era para acceder a la estación portuaria, pues con cada lluvia se volvía intransitable el camino y se debía realizar verdaderos malabares para cumplir con los compromisos de carga; otro era lo oneroso que resultaba para muchos la obligación de patentar los carros que podían operar allí o pagar peaje.
Así fue que decidieron cargar directamente en lanchones en el arroyo de la Ensenada, a la altura del llamado “Paso de las Vacas” (aproximadamente donde supo estar el viejo puente de madera).
No fue ignorado esto por las autoridades, en una época que el cobro de impuestos era riguroso. Así es que hubo antecedentes, como el ocurrido ya en 1875, cuando se decidió colocar una aduana en la boca del arroyo para controlar todos esos barcos que ingresaban a efectuar cargas.
Otro elemento que repercutió favorablemente, fue la instalación de los alemanes del Volga en la formada Colonia Alvear, provocando en poco tiempo que se comenzara a obtener las primeras cosechas, que cada año iban aumentando en producción, lo que atrajo a muchas familias que vivían de estas operaciones y comenzaron a instalarse transitoriamente.
Este detalle observado por el empresario Leopoldo Mayer, propietario de tierras en el lugar, le generó la iniciativa de urbanizar el lugar, preparando un proyecto que elevó el 20 de setiembre de 1890 al presidente municipal Braulio del Corral, en el que solicitaba la aprobación para vender en remate público dos fracciones de chacras de su propiedad con la denominación de "Barrio 18 de Agosto", acompañando los planos para que pudieran ser registrados en la Municipalidad y sometidas a las ordenanzas que regían al respecto en la jurisdicción de esa Corporación.
El 10 de diciembre de 1890, expresaba la continuación del expediente enviado al Concejo y derivado a la Comisión de Tierras, redactando esta el siguiente informe: “De acuerdo con lo resuelto por el H. C., y atento a lo expuesto en la solicitud que antecede, esta Comisión opina: Que estando firmemente justificada la propiedad de las dos chacra a que se hace referencia y previa aprobación del plano presentado por el interesado, es equitativo y justo se le conceda el permiso solicitado, con las condiciones siguientes: 1° Que regirán en el barrio denominado “18 de Agosto”, las ordenanzas y disposiciones municipales vigentes en la planta urbana de esta ciudad en cuanto fueran aplicables, y las que en lo sucesivo se dictaren; y 2°. Que en una vez que sean prolongadas las calles de la ciudad y que por esta razón lleguen a unirse con las del barrio mencionado, éstas llevarán el nombre de las primeras.
Por tanto esta Comisión se permite a S.H. proceda de conformidad con lo expuesto en el informe precedente, salvo mejor resolución”.
Firmaron el documento los concejales Pedro Caviglia, Salvador Espona y Severo Zuázaga.
Luego de este paso, al expediente fue remitido segunda vez al Concejo para su resolución. Así es que en la sesión del 21 de febrero de 1891, el cuerpo legislativo aprobó el dictamen de la Comisión anteriormente transcripta, firmando el presidente interino Antonino Miranda y el secretario Noriega. En ese momento ya había asumido como Presidente de la Municipalidad, don Antonio Hernández.
De allí continuó la evolución más conocida, pues el futuro ferroviario con que se identificó a la localidad vendría varios años después, cuando se comenzó a realizar a partir de 1900 los estudios de la traza del FF. CC. que permitieron que cinco años después, se aprobara en el Congreso. En 1910 se iniciaron los trabajos, creándose luego la llamada Estación Kilómetro 4.
En 1913 el municipio diamantino, por ordenanza se declaró Planta Suburbana los barrios "San Martín" al Sur, "Belgrano al Este", "18 de Agosto" hoy Km. 4 al Norte.
Nuevamente en 1914 Mayer subastó terrenos en el lugar denominado Barrio "18 de Agosto", por lo que el agrimensor Antonio Host realizó un plano del lugar, donde ya figuraba la Estación y los terrenos destinados para la empresa del ferrocarril, ya ocupados por ellas, permitiéndonos ubicar claramente el lugar.
La decisión del Ministerio de Obras Públicas de la Nación de bautizar las estaciones del ramal ferroviario Puerto Diamante - Crespo ocurrió en 1916, lo que fueron divulgados en el Boletín Oficial de la República Argentina Nº 6694 del 9 de mayo, publicándose entre otras cosas, que “se resuelve denominar "Strobel" a la estación ubicada en el Km. 4, del ramal de Diamante a Crespo del ferrocarril de Diamante a Curuzú Cuatiá”.
Durante 1935 se planteó levantar uno de los íconos de la localidad: una Capilla, aprovechando la donación del predio necesario por parte de Gabriel Pérez Ovalle. El 31 de mayo se colocó la piedra fundamental, pero los trabajos comenzaron a mediados de 1938, poniéndose bajo la advocación de “San José, Patrono de las Obreros”. A mediados de noviembre estaba levantada después de sólo un mes de trabajo. Al año siguiente, el cura párroco Pedro Schneider la bendijo, recibiéndose el campanario y adquiriéndose un confesionario, doce bancos, tres estatuas y una de Santa Teresita.
El cambio transitorio de la denominación de la Estación, se produjo a causa de la revolución de 1943 -de orientación nacionalista- y aplicarse una de las resoluciones ordenadas, por los que todos aquellos lugares en el País que tenían nombres extranjeros debían ser cambiados por los propios de la región a que pertenecían. Así fue que las autoridades del FF. CC. del Estado modificaron los de Strobel y Puíggari por las de "Pajas Bravas" y "El Chasque" respectivamente, situación que se mantuvo mientras duró tal disposición.
A fines de 1949, por Ordenanza se designó con el nombre de Avenida “General San Martín” al tramo de camino pavimentado de acceso que pasaba por la Estación Strobel, decidiéndose que sea arbolada con álamos en ambos lados, en recuerdo a la alameda que personalmente plantó el héroe en su chacra en Mendoza.
Al mismo tiempo se levantó el edificio propio para el entonces Destacamento Policial y dada la trascendencia que tomaba la zona, en setiembre del año siguiente se producía un hecho que su proyección tuvo mucho que ver con la posterior evolución urbana, al salir a remate 188 lotes de terrenos, situados entre la estación y la ruta, provenientes de la sucesión Espona, llevados a cabo por la firma Virgolini y Artucio, mientras que el Estudio David Espona, en Rivadavia 533 de Diamante, se encargaba de los informes.
En junio de 1951 se designaron con los siguientes nombres a las calles de Estación Strobel:
Calles que corren de Este a Oeste: Chajarí, Concordia, Boulevard de la Soberanía, Av. General San Martín, Gualeguay, La Paz, Rosario del Tala, Villaguay y Guayquiraró.
Calles que corren de Norte a Sur: Feliciano, Uruguay, Nogoyá, Victoria, Paraná, Federación, Gualeguaychú, Federal y Colón.
Además se designó con el nombre de Diagonal Justo José de Urquiza a la que corría de nordeste a sudeste de la localidad.

domingo, 1 de noviembre de 2009

COMO NACIO EL AEROCLUB “LOS CEIBOS” (ACTUAL AERO CLUB DIAMANTE)

Diamante estaba viviendo en 1939 una de sus grandes épocas de esplendor, se terminaban de realizar las obras de pavimentación de sus calles comenzadas tres años antes; el puerto trabajando a pleno contando también con su avenida, accesos y su nuevo muelle de hormigón, el ferrocarril aportaba su progresista actividad, el comercio operaba en franca expansión; la educación desplegada desde las aulas de la Escuela de “Artes y Oficios" y desde el Colegio “de las Hermanas”, brindaba estudios medios a la juventud diamantina; nacían entidades sociales y deportivas, teniendo mucho que ver en todo ello el espíritu que tenía nuestra comunidad y el acompañamiento que hacía sus dirigentes.


Y en medio de este marco, surgió la idea de fundar un aeroclub, que rápidamente pasó de las palabras a su concreción, y que gracias a los libros de Actas de la institución, nos permite reconstruir esa primer etapa y efectuar una breve reseña histórica.


Se pidieron informes, se habló con entidades afines, llegando así el 1 de diciembre del año 1.939, fecha en que nació a la vida deportiva el Aero Club "Los Ceibos", por el entusiasmo decisión y fe de un grupo de personas que adelantándose con gran visión del porvenir, aunaron sus esfuerzos y lo convirtieron en una realidad.



Utilizando unos de los salones del entonces Círculo Diamantino; asistieron los que han quedado como los socios fundadores de la entidad: Escrib. Pedro A. Rubano, Dr. Pedro Galizzi, Escrib. Paz Carrera, Alberto Haidar, Mayor Plácido Vivas López, Hugo Malespina, Cecilio Prado, Domingo Parente, Domingo Curá, Miguel Lenarduzzi, Escrib. Eduardo Taleb, Romeo Donda, Roberto González, Danilo Olivera, Roberto Hereñú, Rafael Cabanillas, Dr. Simón Muchnik, Tte. 1º Simón Leguizamón, Escrib. Aníbal Mailhe, Felipe Naput, Rubén Solari, Ángel Muchnik, Laura Köhler, Margarita Galizzi, Dr. Rodolfo Parente, Hermenegildo Sosa, Arnoldo González, Farm. Antonio Taleb, Maximino González, Carlos Ferlatti, Dr. Carlos Vergara, Abraham Traitemberg, Santiago Taleb, Tte. Luis Moreno, Pablo Mernes, Carlos Bernasconi, Juan Ucelli, Blas Franzotti, Marcos Dines, José Vidal, Guillermo Köhler, Atilio Trevisán, Oreste Ciappesoni, Jorge Ostriz, Luis Martinelli, Eleuterio Arnaiz, Tte. 1º Roberto Caffaro y el Dr. Danilo Chá.


Luego de las deliberaciones, decidieron dejar constituido el Aero Club “Los Ceibos”, quedando establecido que fomentaría y practicaría en todas sus formas la aviación civil.


Como paso siguiente se creó una comisión provisoria, designando presidente a José Ignacio Vergara y secretario a Pablo M. Mernes, dando cuenta el primero de los trabajos preliminares y las gestiones realizadas para obtener un campo de aterrizaje, en un predio ubicado en el ejido de la ciudad detrás del Club Huracán, la creación del emblema de la entidad etc., dando ello lugar a que se le otorgara un voto de confianza.

Ese emblema consistió en un Escudo español partido ostentando en cada uno de sus cuarteles un ceibo sobre esmalte o campo azul y plata (celeste y blanco) respectivamente. En la parte inferior del escudo cruza ambos cuarteles una franja sinople (verde) significando el agua o río. En la parte superior (la frente) se enclava las iniciales C. D. que significan la síntesis de la Institución “Ceibos Diamante“. El escudo se halla circunscrito por una oda o aureola en roja con el nombre y sede del Club. A derecha e izquierda y a partir del escudo a la altura del jefe, dos alas estilizadas.


Luego de aprobarse el emblema del Club, el escribano Pedro A. Rubano presentó un proyecto de Estatutos confeccionados en colaboración con Vergara, el que fue aceptado luego de ser discutido en el cuarto intermedio.


De conformidad con las prescripciones de ese Estatuto se procedió a designar la Comisión Directiva, la que quedó constituida de la siguiente manera: Presidente: José Ignacio Vergara, Vice: Tte. 1º Roberto Caffaro, Secretario: Pablo Mernes, Pro: Srta. Margarita Galizzi, Tesorero: Tte. Luis V. Moreno, Protesorero: Dr. Pedro Galizzi, Vocales: Esc. Paz Carrera, Esc. Pedro A. Rubano, Dr. Danilo Chá y Dr. Rodolfo Parente, Suplentes: Antonio Taleb, Guillermo Köhler y Hugo Malespina.


A su vez se decidió nombrar como socios honorarios por su decidida cooperación a favor de la constitución de la nueva entidad, al gobernador de Entre Ríos Dr. Enrique Mihura, al presidente municipal Dr. Jacinto Malespina y al jefe del Regimiento A/3 Tcnl. Horacio Mendiburo.


Seguramente ha quedado en el recuerdo de muchos y reflejado el reconocimiento a José Ignacio Vergara, expresándose en un párrafo de una revista editada por la Institución años después: “que con su fe, entusiasmo y decisión salvó la primera hora de nuestro Club, preparándolo convenientemente para entrar a nuestra segunda etapa que estamos viviendo”, refiriéndose a que el 8 de setiembre de 1946 se inauguró el nuevo aeródromo “Los Ceibos”, ubicado en un cerro a un kilómetro de la estación Strobel, en un campo propiedad de Virgilio Ayala, del lado Norte del arroyo de la Ensenada; con la asistencia de numerosas delegaciones de entidades aéreas del país y la adhesión de la Brigada Aérea de Paraná, que destacó en la ocasión a varios de sus aviones.


Esta jornada sirvió también para habilitarse oficialmente desde la Dirección General de Aeronáutica Civil, la inclusión de escalas en los vuelos de los Servicios Aeropostales del Estado (S.A.D.E.) para el transporte vía aérea de la correspondencia. Ello impuso por parte de la Dirección Nacional de Aviación Civil, que se modificara el nombre por el de "Aero Club Diamante".


Motivó ello que se hicieran cambios en el emblema original de la Institución, y en base a un proyecto del Subt. Carlos Goñi, se aprobó el siguiente: En un campo dividido en dos partes, una azul y la otra blanco, círculo en rojo con la inscripción “Aero Club Diamante” y alas estilizadas en dorado. Para sellos de goma, el mismo modelo sin la inscripción en el círculo.


En ese momento la Comisión Directiva estaba integrada por su Presidente: Oscar Mende Bruhn, Vicepresidente: Tte. Travell Philips, Secretario: José Ignacio Vergara, Prosecretario: Ricardo Martínez, Tesorero: Carlos Bernasconi, Protesorero: Fortunato Gherardi, Vocales: Dr. Carlos Vergara, Angel Muchnik, Celestino Rey y Carlos Formosa.


Decidieron crear a la vez, una comisión de deportes mecánicos con la idea de fomentar carreras automovilísticas. Ella la integraron Enrique Berraondo, Héctor Luis Martínez, Juan Salamone, Domingo Parente, Antonio Ferlatti (h) y Angel Genta. Por lo pronto organizaron una prueba para fines de octubre, y aunque el circuito estaba proyectado en el mismo aeródromo cerca de Strobel, dada la escasez de medios de transportes para llegar hasta allí, se decidieron por un circuito provisorio en el extremo Sud-Oeste de la ciudad, que consistía en un tramo de calle Alem desde el Cementerio, llegaban hasta Andrade, por esta hasta 9 de Julio, luego giraban a la derecha por Falucho, rodeaban el cementerio por Mitre y 5 de Octubre, para retomar Alem.


Otro paso se sumó en ese 1946, al formarse dos comisiones, una de Planeadores, nombrándose Presidente de ella a Carlos Formosa, y otra de Aeromodelismo, quedando a cargo de Danilo Olivera.


El gran momento logrado por el Aeroclub, indujo al entonces Maestro de Banda del Regimiento 3 de Artillería, el talentoso Pablo Tosti, a escribir ese año la marcha musical “Aero Club Diamante”, que era ejecutada en las clásicas e históricas retretas.


A raíz del otorgamiento de un subsidio por parte del gobierno provincial, se procedió a adquirir en 1948 una fracción de campo al señor Gaspar Rome, consistente en la chacra N° 183 del plano de Colonia General Alvear, a la altura del Km. 33,3 de la ruta Paraná - Diamante, convenido por la suma de $ 22.000, realizando la Escritura el escribano Eduardo Taleb. Como el dinero otorgado no era suficiente, los socios Rodolfo Kattler y Carlos Formosa suscribieron un documento bancario por $ 3.000 para completar el pago.


Al poco tiempo se construyó un hangar, baños y vivienda para el cuidador.


Otro hito importante en la institución fue en 1957, cuando la misma Dirección Nacional comunicó por intermedio de la Dirección de Fomento, la resolución que declaraba al Aero Club Diamante como centro de entrenamiento y escuela civil de pilotaje y la asignación de un avión Piper Cup P. A. 11.


A partir de allí, con los consiguientes altibajos propios de este tipo de instituciones, de la realidad que ha vivido el País en distintos momentos y de las limitaciones financieras que posee, ha logrado gradualmente una evolución favorable y desarrollar actividades que lo han ubicado nuevamente en el lugar que debe caracterizar a este tipo de entidades.



jueves, 8 de octubre de 2009

110° ANIV. FUNDACIÓN DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE SS. MM.

12-10-1899 - FUNDACIÓN DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE SS. MM.
Reunidos en asamblea en el café de Benicio Ríos 56 inmigrantes españoles, entre los que se encontraban Venancio Blanco, Pedro Camarero, Francisco Masó, Juan Ibañez, Salvador Espona, Francisco del Pino González, Estevan Castillo, Ignacio Vergara, Miguel Santillana, Asencio Retegui, Alonso González, Antonio Espejo, Braulio del Corral, Benigno Guillen, Bautista Lissaso, Cesareo Carrera, Cayetano Antequera, Facundo Manzanares, Feliciano Vergara, Francisco Lissaso, Ignacio Guillén, Ignacio Isnardi, Isidro González, Joaquín Robira, Joaquín Guillén, José Castro Bello, José Prat, José María Guillén, Juan Urrutia, Juan C. Lissaso, Juan Muñoz, Juan Salcedo, Justiniano Santamaría, Lorenzo Vergara, Lucilo Unanue, Manuel Rivas, Máximo González, Manuel Pascual, Pedro Viñas, Rafael García, Ramón Zubielqui, Ruperto Faraché, Santos Carrera, Toribio Manzanares, Vicente Salcedo, Vicente Salcedo (h), Luis Asencio, Angel López, Eusebio Zubielqui, Pedro Cabrera, Joaquín Rey y Felipe Vergara, decidieron formar una sociedad de socorros mutuos que los nucleara. La primera Comisión Directiva estuvo presidida por Venancio Blanco, Vice: Francisco del Pino González, Secretario: Francisco Masó, Prosecretario: Estevan Castillo, Tesorero: Juan Ibañez, Protesorero: Salvador Espona y Vocales: Ignacio Vergara, Miguel Santillana y Pedro Camarero. En poco tiempo se entregaron los diplomas que los acreditaban como asociados (de los cuales 54 fueron declarados fundadores al formalizar las primeras exigencias).
Se trató de confeccionar un convenio con una farmacia para proveer de medicamentos a los socios, pero no se llegó a un arreglo con las dos más conocidas: la de Garófalo y la de Isnardi, adquiriéndose según la circunstancia en cualquiera de ellas.
Durante 1905 se solicitó la personería jurídica e inmediatamente se trató la posibilidad de construir la sede propia. En marzo de 1909 la Sra. Gregoria Varela de Taquela ofreció en donación un terreno frente a la plaza “9 de Julio” (ángulo SO Mza. 171) con ese destino.
El 25 de mayo de 1909 se colocó la piedra fundamental del edificio, contratándose a Carlos Fogeler para construirlo, encargándose las cabreadas y otros materiales en Buenos Aires. La obra terminada se inauguró el 25 de mayo de 1910, luego del acto patrio en la plaza “Independencia” (actual San Martín), concurriendo desde allí una numerosa comitiva. Hicieron uso de la palabra los doctores Luis Cuesta Salamanca y José María Vergara.
La institución fue evolucionando. En 1923 se adquirieron las Mzas. 206 y 207 donde se construyó el “Parque España”, lugar utilizado principalmente para llevar a cabo las “Romerías” y que fue inaugurado oficialmente el 24 de diciembre de 1924, año en que también se plantaron los primeros árboles en el predio y se construyeron dos habitaciones sobre los lados Este y Oeste.
Al no poder enfrentar el pago de una deuda hipotecaria y los gastos de la pavimentación de las calles, entre 1939 y 1940 se vendió el local de calle Buenos Aires (actual Dr. Malespina) y 9 de Julio a la Sociedad Unión Líbano-Sirio de SS. MM., utilizándose a partir de ese momento al Parque como sede.
Un problema similar se tuvo en 1974, cuando ante la imposibilidad de afrontar los gastos del pavimento e iluminación, se decidió ceder a la Municipalidad la Mza. 206 (comprendida entre las calles Sarmiento, España, Tratado del Pilar y Sargento Cabral), la que fue recuperada por la buena voluntad y gestión de las autoridades y directivos, otorgándose su posesión definitiva en 1988 por Ordenanza Nº 139/88.
Alejado un poco de sus premisas mutualistas que la originaron como Sociedad, la Institución continúa funcionando con gran actividad deportiva.